Cambio de reglas. Ella, mi musa, se ha materializado.
Quinta:
Te volviste sinónimo del café. Soy adicto al café.
Cuarta:
Parece que la guerrilla durará menos de lo esperado. Es evidente que mi Ejército mental no puede contra tu persuasiva caballería. La bandera blanca aún no tiñe el cielo con tregua, mas el fin se acerca. Lo sé, lo presiento, lo espero.
Hold the line.
Te tengo tres malas noticias:
1) Bienvenida, bienvenida a mi lista de intereses. Esto se traduce a que nunca saldrás de mi mente, a que de una u otra forma, cada pensamiento estará ligado a algún gesto o comentario tuyo.
2) También te recibo en un área de mi mente un poco más específica, área sin nombre cuyo propósito es crear al mejor blanco literario que mis letras puedan allegar. Si me preguntas, tus contribuciones son tantas y tan ricas que comienzo a preocuparme un poco.
3) La tercera mala noticia es que hay más malas noticias, sin embargo, presento un debate en mi mente sobre si soy tan imbécil o no como para plasmarlas todas.
Sabemos de antemano la respuesta, pero es mejor que el debate continúe para invertir, (no digo matar por respeto al sombrerero loco), un poco de tiempo antes de hacer las cosas como no se deben hacer. Como me gustan.
Lo mejor de todo es que no existes. Aún…
A diefencia del cielo, yo no lloré.
Tan obvio como nuestras muecas al tutearnos…
No me acordé de ti. Única y exclusivamente porque me lo pediste. Nada más.
Llámame! (Letras más, letras menos)…
Eres mi capítulo favorito en esta historia sin personaje principal.
Mis letras están de luto.